Síntomas del herpes genital

El herpes genital es una enfermedad rodeada de mitos y desinformaciones, probablemente por la vergüenza que causa en quien la posee.

De todos modos, es fundamental que se sepa cuáles son los síntomas del herpes genital, pues de esta manera, al desconfiar que se está con la enfermedad, es posible acudir inmediatamente al médico para confirmar el diagnóstico.




Es impresionante la forma como esta enfermedad ha avanzado a nivel mundial: aproximadamente el 20% de las personas padece de herpes genital, no obstante, buena parte de las mismas ni siquiera sabe que es portadora del virus, porque no presentan síntomas.

Para prevenir la propagación, es esencial que las personas que tienen la enfermedad hablen con su pareja y que usen preservativos como medida preventiva.

Sintomas del herpes genitalEs importante destacar que el virus del herpes también puede ser transmitido en los períodos de remisión de la enfermedad, o sea, cuando no hay lesiones visibles.

Si tienes la enfermedad, no debes avergonzarte, sólo deberás tener los cuidados necesarios para no propagarla a otras personas y hacer un tratamiento adecuado para controlar los síntomas y prevenir nuevos brotes.

Los síntomas del herpes genital

Las estadísticas han mostrado que aproximadamente el 80% de los pacientes infectados con el virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2), no llega a desarrollar la enfermedad en el momento del contagio, permaneciendo sin síntomas por mucho tiempo (a veces por toda la vida) y sin ni siquiera desconfiar que tienen el virus.




Esto ocurre porque poseen un sistema inmunitario fuerte, que consigue bloquear la acción del virus y dejarlo inactivo.

Por otra parte, en los pacientes que desarrollan la enfermedad, el cuadro clínico puede ser dividido en dos situaciones bien diferentes: la infección primaria y la recurrencia.

1- La infección primaria del herpes genital

Cuando el paciente presenta lesiones por primera vez luego de haber sido infectado, se dice que tiene una infección primaria.

En estos casos, los signos suelen aparecer dentro de dos a siete días luego de la relación que causó la infección, pero a veces pueden tardar desde algunas semanas hasta años.

Los primeros signos de un brote son el enrojecimiento, hormigueo y comezón en la zona genital.

En esta zona enrojecida, posteriormente brotarán ampollas individuales o en forma de racimo.




Dichas ampollas suelen salir y romperse rápidamente, formando llagas muy dolorosas que pueden variar en tamaño y gravedad.

Si las llagas se encuentran cerca de la salida de la uretra, puede haber un dolor muy intenso al orinar.

Pero aparte de estas lesiones típicas del herpes, en una infección primaria el paciente puede también experimentar otros síntomas, tales como fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos de la ingle y dolores musculares.

2- La recurrencia del herpes genital

Después de la infección primaria, las lesiones cicatrizan y la enfermedad permanece silenciosa durante algún tiempo hasta que vuelva a manifestarse nuevamente.

La mayor parte de los pacientes presenta su primera recurrencia varios meses después de la primera manifestación de la enfermedad, reapareciendo de vez en cuando, pero en algunos casos más graves puede haber hasta 10 recurrencias anuales.

Por lo general los pacientes que tienen recurrencias más frecuentes suelen ser los que tuvieron una infección primaria muy prolongada, debido a un sistema inmunitario debilitado.

Las lesiones recurrentes por lo general son menos dolorosas y duran menos tiempo que las iniciales. Además, raramente vienen acompañadas de otros síntomas, como fiebre o malestar.

Algunos días antes de reaparecer, generalmente el paciente experimenta algunos signos que advierten que una recurrencia está en marcha: hormigueo en la zona genital, comezón en los grandes labios o entumecimiento del pene.

Consideraciones finales

Creemos importantísimo destacar que muchos pacientes no desarrollan la enfermedad luego de haberse contagiado con el virus, sino que presentan las lesiones mucho tiempo después, cuando algún factor disparador reduce su inmunidad.

En dichos casos, la enfermedad se manifiesta como si fuera una recurrencia y no como una infección primaria, con un brote menos doloroso y de menor duración.

Pero aquí las consecuencias pueden ser mucho más graves que la enfermedad en sí, pues el (la) paciente puede pensar que fue infectado(a) recientemente, causando problemas en una pareja con una relación estable a veces de muchos años.

En situaciones de este tipo, es recomendable tener mucha cautela, pues resulta muy difícil saber cuándo ocurrió la infección y quién la provocó.

Para finalizar, queremos advertirte que, si reconoces los síntomas que hemos mencionado, es fundamental que comiences un tratamiento lo antes posible.

Colaboración: Milton, de Tratamientos del Herpes.

Esperamos que estas informaciones sobre los síntomas del herpes genital puedan serte de mucha utilidad.

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