Causas, síntomas y tratamiento de artritis reumatoide

Actualizado: 25/09/2017

La artritis reumatoide es una enfermedad crónico degenerativa que afecta a las articulaciones, produciendo la inflamación de la membrana sinovial.

Dicha inflamación ocasiona dolor, hinchazón y rigidez. Persistiendo, el hueso puede dañarse y presentar pequeñas erosiones.

A menudo esta enfermedad afecta a más de una articulación, siendo las más frecuentes: las de las muñecas, los dedos de las manos y los pies, los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos.

Algunas personas tienen esta afección sólo por algunos meses y después desaparece sin dejarles daños.

No obstante, hay pacientes que tienen épocas en que mejoran y otras en que empeoran, pudiendo pasar así por varios años o incluso toda la vida.

Cualquier persona puede tener esta condición, sin embargo, suele ocurrir con una mayor frecuencia entre las mujeres, comenzando por lo general entre los 40 y los 45 años de edad. Asimismo, a los ancianos y a los niños también puede afectarles.

Causas de artritis reumatoide

Aún se desconoce la causa exacta de la enfermedad, pero se sabe que el sistema inmunitario ataca a las articulaciones del propio organismo, pues no las reconoce como propias.

Aparte de producir daños a las articulaciones, en algunos casos también puede afectar a otros órganos del cuerpo, tales como la piel, los ojos, los pulmones y los vasos sanguíneos. Más adelante te proporcionamos otras informaciones sobre este tema.

Los investigadores sospechan que la afección sea de origen genético y que ciertas proteínas que se transmiten de forma hereditaria podrían predisponer a padecerla.

Sin embargo, aun son necesarias mucho más investigaciones para llegar a una conclusión que sea definitiva.

Los principales síntomas de artritis reumatoide en adultos

El síntoma más característico de la enfermedad es la inflamación de las articulaciones. Se nota a simple vista y es responsable por el dolor.

Además, en ciertas ocasiones puede ocurrir el derrame del líquido sinovial.

La rigidez de las articulaciones es otro de sus síntomas más frecuentes. Aparece con mayor intensidad por la mañana y desaparece poco a poco, a medida que el paciente ejerce sus actividades.

Una especie de abultamientos duros llamados nódulos reumatoides aparecen en los codos y en el dorso de las manos y de los pies.

No obstante, estos nódulos también pueden presentarse en el interior del organismo.

Con el paso del tiempo, esto suele producir una deformidad en las articulaciones.

También es frecuente la sequedad de la piel y las mucosas, causando la inflamación y posible atrofia de las glándulas que producen la saliva, las lágrimas, el flujo vaginal e incluso los jugos digestivos.

Hay casos en que puede aparecer fiebre e incluso vasculitis (la inflamación de los vasos sanguíneos), ocasionando lesiones en los nervios o llagas en las piernas.

En esta circunstancia las paredes de los vasos se debilitan y dificultan la circulación. De esta manera, varios órganos pueden ser privados del flujo sanguíneo adecuado.

Cómo es realizado el diagnóstico de artritis reumatoide

En realidad es bastante difícil para el médico hacer un diagnóstico correcto al inicio de la enfermedad. Esto se debe a que los síntomas no son del todo claros en esta etapa.

De todos modos, hacerlo de forma temprana es fundamental para iniciar un tratamiento lo más rápido posible, evitando así que la patología siga evolucionando.

Por eso, si sospechas que puedas tener la enfermedad, acude rápidamente a un reumatólogo.

Luego que la patología evoluciona, ya es más fácil identificar los signos, pues la erosión de una articulación puede ser detectada con radiografías.

Además, en una etapa más avanzada, los análisis de sangre detectan la presencia de un anticuerpo característico de la enfermedad.

El tratamiento de artritis reumatoide

¿La AR tiene cura?

Pese a todo el avance que ha tenido la medicina occidental en los últimos años, la verdad es que la ciencia aún no ha encontrado la cura definitiva para esta enfermedad.

No obstante, está claro que el tratamiento hecho de manera temprana puede permitir que se manejen sus síntomas.

Por otro lado, se puede mejorar la función física y detener el daño progresivo a las articulaciones, proporcionando una mejor calidad de vida al paciente.

El tratamiento de este tipo de artritis varía en función de las características individuales de cada paciente y la respuesta a los posibles tratamientos realizados anteriormente.

Para ajustarlo a cada caso y que su efectividad pueda ser evaluada, es necesario medir la actividad de la enfermedad teniendo en cuenta varios factores, que van desde el estudio de los síntomas hasta exámenes radiológicos, entre otros.

Con todos los datos en sus manos, el reumatólogo puede establecer un plan, que podrá implicar tratamientos medicamentosos y no medicamentosos.

El tratamiento con cirugía se indica sólo para algunos pacientes con anormalidades funcionales, tales como la ruptura del tendón o la destrucción articular, entre otras.

Conoce los medicamentos para la artritis reumatoide más utilizados

Hay varias clases de fármacos que se pueden indicar y combinar entre sí. Desde analgésicos y antiinflamatorios, hasta medicamentos que alteran el curso de la enfermedad, ayudando a reducir y prevenir el daño articular.

medicamentos para la artritis reumatoide

Cabe destacar que muchos de los fármacos que se utilizan para tratar esta enfermedad producen efectos secundarios potencialmente graves en muchas personas.

Por esse motivo, sólo un especialista puede prescribirlos y sus posibles efectos deben ser controlados, de manera que pueda ser realizado cualquier ajuste que sea necesario.

Además, por lo general los médicos recetan primeramente medicinas con menos efectos secundarios.

Sin embargo, muchas veces son necesarios remedios más fuertes o una combinación de los mismos de acuerdo con el avance de la enfermedad.

Actualmente, existen cinco clases de medicamentos que presentan efectos beneficiosos: 

  • los analgésicos,
  • los antiinflamatorios no esteroideos (AINE),
  • los corticoides,
  • los fármacos antirreumáticos que modifican el curso de la enfermedad (FARME).

Entre estos últimos, se encuentran los sintéticos (convencionales) y los biológicos.

En verdad la primera línea de tratamiento incluye FARME, corticoides y AINE.

Para las personas con AR moderada o grave que no respondan al tratamiento con los FARME convencionales, la inmunoterapia con agentes biológicos está indicada, siendo considerada como un tratamiento de segunda línea.

Conoce ahora con detalle las clases de fármacos utilizados con más frecuencia por los médicos para tratar la AR.

– Las medicinas que alivian el dolor y la inflamación a corto plazo

Los analgésicos y los antinflamatorios no esteroideos (AINE) se utilizan generalmente para aliviar el dolor, reducir la inflamación de los tejidos y la hinchazón, pero no alteran el curso de la enfermedad.

Como son útiles sólo para sobrellevar el día a día y atenuar los síntomas, no pueden ser la única forma de tratamiento.

Los analgésicos son válidos cuando la intensidad del dolor no es fuerte. Su ventaja es la buena tolerancia por el estómago y ningún aumento en la presión arterial.

A propósito, cuando son bien tolerados, se pueden usar de forma continua, por lo que ayudan a utilizar dosis bajas de corticoides.

Los AINE tienen una respuesta que varía en cada persona, por lo que a veces el médico debe probar varios durante un cierto tiempo, hasta encontrar uno que proporcione los efectos deseados.

En general, para reducir los efectos secundarios gastrointestinales, se toman con las comidas, pero a veces se usan medicamentos adicionales para proteger el estómago.

– Los corticoides

Cuando los AINE no funcionan controlando el dolor, el reumatólogo puede recomendar la administración de corticoides.

Aparte de ser más potentes que los AINE para reducir la inflamación y restaurar la movilidad articular, los corticoides son capaces de reducir la tasa de progresión de la enfermedad.

Su administración puede ser oral, intramuscular, intravenosa e intra-articular.

Son útiles para períodos cortos durante las crisis severas de actividad de la enfermedad o cuando la misma no responde a los AINE.

Sin embargo, los corticoides pueden tener serios efectos secundarios, particularmente cuando se administra a dosis elevadas durante largos períodos.

Dichos efectos pueden ser parcialmente evitados por la disminución gradual de las dosis al mejorarse los síntomas. Es importante señalar que la interrupción brusca de estos fármacos puede causar síntomas de abstinencia.

– Los antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME convencionales)

Se compone de un grupo diverso de fármacos con potencial para reducir o prevenir el daño articular. Esto hace que la actividad de la enfermedad sea menor a largo plazo, retrasando su evolución.

Además, los FARME preservan la integridad y funcionalidad de las articulaciones, lo que reduce los costes sanitarios y ayuda a mantener la capacidad productiva del paciente.

Sin embargo, la mayoría de las veces es bastante difícil encontrar un fármaco de este grupo que sea realmente efectivo para un determinado paciente.

Por eso el reumatólogo tendrá que prescribir varios secuencialmente hasta encontrar uno que realmente funcione para un caso específico.

Estos medicamentos tienen acción lenta y pueden hacer efecto sólo en algunas semanas o incluso meses después de haber comenzado el tratamiento.

Está demostrado que muchos de estos fármacos son inmunosupresores, por eso deben ser utilizados con estricta supervisión médica.

– Los antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME biológicos)

Uno de los últimos avances en el tratamiento de la AR ha sido el desarrollo de agentes modificadores de la respuesta biológica.

Este tipo de FARME tiene como objetivo las citocinas (proteínas implicadas en el proceso inflamatorio) o las células del sistema inmune.

Además, estos medicamentos tienen efecto inmunosupresor y una acción más rápida que las FARME convencionales. Esto suele ocurrir a partir de la segunda semana de su administración.

Se utilizan en casos moderados y severos de AR que no responden al tratamiento convencional.

Algunos se presentan en forma de solución inyectable para administración subcutánea, mientras que otros son para aplicación intravenosa.

Consideraciones importantes sobre los medicamentos para la AR

Como mencionamos anteriormente, los medicamentos utilizados para el tratamiento de esta afección tienen efectos secundarios importantes.

Por lo tanto, éste es otro factor que el médico deberá tener en cuenta para considerar si es mayor el beneficio que el riesgo ofrecido por los mismos.

Con esto queda claro que sólo un médico podrá indicártelos luego de haberte examinado. No los compres sin receta, pues sus efectos secundarios podrían perjudicarte.

Las complicaciones de la artritis reumatoide

Cabe destacar que esta forma de la enfermedad es progresiva y puede empeorar con el tiempo.

tratamiento de artritis reumatoide

Algunas veces puede dañar permanentemente el cartílago e incluso los huesos dentro una articulación, llevando con frecuencia a la pérdida de las funciones articulares.

Pero los riesgos no paran ahí. Algunas de las complicaciones observadas en los pacientes con AR incluyen:

– Inflamaciones de otros órganos

Además de las articulaciones, diversos órganos pueden ser afectados.

Algunos pacientes pueden desarrollar la inflamación del revestimiento que cubre los pulmones (pleuresía). Esta condición conduce a dolor en el pecho, especialmente al respirar.

La inflamación también puede afectar a los músculos del corazón y el revestimiento del mismo (pericarditis).

Esta condición suele producir fuertes dolores en el tórax, dificultad para respirar y/o funcionamiento cardíaco anormal.

Los ojos también pueden verse afectados por la inflamación. Los pacientes de AR pueden desarrollar una enfermedad conocida como síndrome de Sjögren, que afecta negativamente las glándulas lacrimales y salivales, dejando los ojos y la boca seca.

– Síndrome del túnel carpiano

La presión excesiva sobre el nervio mediano en la muñeca puede conducir al entumecimiento, dolor y dificultad para mover los dedos y la mano.

El STC es bastante común en los pacientes de artritis reumatoide debido a las deformidades y cambios que produce la inflamación en los tendones y ligamentos.

– Ruptura de tendones

La AR conduce a la inflamación de los tejidos que conectan los músculos a los huesos, pudiendo ocasionar la ruptura de los mismos.

Los tendones de las partes traseras de los dedos son los que generalmente se ven más afectados.

– Mielopatía cervical

Esta condición es causada por el desplazamiento de las articulaciones de las vértebras en el cuello, lo que puede comprometer gravemente la movilidad.

– Enfermedades cardiovasculares e infecciones

Los pacientes de AR suelen padecer de complicaciones tales como enfermedades cardiovasculares e infecciones que elevan su riesgo de una muerte temprana.

Estos individuos tienen un riesgo más alto de sufrir un ataque cardíaco que las personas normales, lo que probablemente se deba a la inflamación de los vasos sanguíneos.

– Riesgo aumentado de ciertos tipos de cáncer

Las personas con AR tienen un riesgo de linfomas un poco superior al de las personas normales.

Estudios indican que el riesgo de cáncer de piel también puede verse aumentado.

Consideraciones finales

Por todos los motivos antes expuestos, es importante que acudas al médico si sospechas que puedas tener la enfermedad.

Luego de obtener un diagnóstico, podrás iniciar un tratamiento apropiado para detener el daño a tus articulaciones y tener una mejor calidad de vida.

Bien, luego de más de 2.000 palabras y mucho trabajo, hemos llegado al final de otro largo artículo. 🙂

Esperamos que toda esta información acerca de las causas, síntomas y el tratamiento de artritis reumatoide te sea de bastante utilidad.

Muchas gracias por tu visita y, si lo deseas, déjanos tus comentarios más abajo.

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