Cómo prevenir el tabaquismo

El tabaquismo es la adicción crónica que causa el consumo del tabaco, una dependencia química producida principalmente por la nicotina, uno de sus componentes más activos.

En esta entrada veremos cómo prevenir el tabaquismo, considerando que es mucho más fácil evitar que un joven empiece a fumar que convencer a un adulto a dejar la adicción.




¿Ya has oído a un fumador decir “Y de algo hay que morir”…?

Las estadísticas muestran que casi el 90% de los fumadores se iniciaron en el consumo de tabaco antes de los 18 años y el 99% antes de los 26.

como prevenir el tabaquismoCuanto menor es la edad en la que los jóvenes prueban un cigarrillo por la primera vez, mayor es la probabilidad de que se vuelvan adictos al tabaco, pues su organismo es más sensible a la nicotina, una sustancia tan adictiva como la heroína y la cocaína.

El inicio de la adicción

La pregunta es: ¿por qué los adolescentes y los jóvenes, con toda la información que hay disponible sobre los peligros para la salud del consumo del tabaco, así mismo caen en la tentación de fumar su primer cigarrillo?




La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por la búsqueda de la identidad, de la autoestima y la autoimagen, en la cual se define el estilo de vida que la persona tendrá en su vida adulta.

En esta etapa vulnerable es muy fácil adquirir nuevos hábitos y es la más susceptible para comenzar a consumir tabaco.

La influencia de la publicidad es mucho más fuerte en la adolescencia que en la vida adulta y es justamente cuando se está dispuesto a asumir riesgos, incluso con la propia salud, pensándose que nada malo puede suceder.

Fumar siempre se ha presentado como algo relacionado a personas atractivas, sofisticadas, rebeldes y divertidas, algo que atrae a los adolescentes y puede hacer que respondan imitando su comportamiento.

La influencia familiar también puede ser un factor decisivo: si el padre, la madre, hermanos o hermanas mayores fuman, la probabilidad de que el adolescente fume aumenta.

Sin embargo, uno de los factores decisivos que pueden llevar a que un joven fume su primer cigarrillo es el siguiente: como la adolescencia es un momento de inseguridad, en el que se siente la necesidad de pertenecer a un grupo de amigos, una de las maneras de sentirse integrado con este grupo es precisamente hacer lo que los otros hacen, o sea, fumar.

La industria tabaquera

La industria del tabaco sabe todo esto y es por eso que actualmente orientan sus campañas publicitarias fundamentalemente hacia los jóvenes y adolescentes.




Hoy ya fuman menos personas adultas, o porque se concientizaron y dejaron la adicción o porque murieron como consecuencia de las enfermedades causadas por el tabaquismo.

Eso significa que la industria precisa buscar nuevos clientes para “reemplazar” a los que perdieron y es por esto que invierten sumas millonarias desarrollando numerosas estrategias de mercado para hacer que los jóvenes y adolescentes prueben sus productos.

Para conseguir su objetivo no miden esfuerzos con publicidad, promoción y patrocinio en diarios, revistas, internet, cine, etc., con mensajes vinculando el consumo de sus productos con situaciones muy apreciadas por los jóvenes, como la aventura, la amistad, el éxito o la diversión.

Cómo prevenir el tabaquismo

Por todo lo antes expuesto, se nota claramente que la mejor manera de evitar el consumo del tabaco es dirigir las políticas de prevención hacia los jóvenes y adolescentes, desarrollándose medidas que impidan que comiencen a fumar.

Los jóvenes no sólo deben conocer los riesgos del consumo del tabaco, sino que también precisan ser críticos y concientizarse de la trascendencia que este comportamiento tendrá para el futuro de su salud.

Estas medidas de prevención deben comenzar en casa, pero, lamentablemente muchos padres, hermanos mayores u otros familiares (e incluso docentes), que tienen función modélica y educadora, fuman y no tienen fuerza moral para aconsejar a los adolescentes que no fumen.

El tabaquismo es una epidemia que se puede prevenir: si se logra que un joven no fume hasta los 26 años, es muy probable que nunca más lo haga en toda su vida.

Hay muchas cosas que pueden hacerse para ayudar a los adolescentes a no caer en la trampa del tabaco: crear un mundo en el que fumar sea la excepción y no la regla, educarlos y ayudarlos a elegir opciones saludables, programas educativos escolares, campañas educativas dirigidas a ellos, etc.

Pero para que esto funcione, el ejemplo debe comenzar por los adultos, evitando fumar.

Colaboración: Santiago, de Cómo dejar de fumar.

Esperamos que te haya sido útil esta entrada sobre cómo prevenir el tabaquismo.

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