La artritis reumatoidea juvenil

También conocida como ARJ, artritis idiopática juvenil, artritis crónica juvenil o incluso enfermedad de Still, éste es un tipo de artritis que afecta a los niños y adolescentes de hasta 16 años.

Aun se desconocen las verdaderas causas de la ARJ, sin embargo, estudios sugieren que se trata de una enfermedad auto-inmune producida por el sistema inmunitario del niño o adolescente.




Las células de defensa, que normalmente se forman para defender el cuerpo contra las infecciones o agresiones externas, comienzan a atacarlo, dañando a las articulaciones.

Sus signos pueden empezar desde los 6 meses de edad y probablemente ésta sea una de las enfermedades crónicas más comunes en la niñez.

artritis reumatoidea juvenil

Suele ser una condición leve, pero la inflamación que causa en una o más articulaciones produce bastante dolor.

La artritis reumatoidea juvenil no es contagiosa y se sospecha que pueda haber una predisposición genética para la enfermedad.

Tipos de artritis reumatoidea juvenil

– ARJ sistémica (generalizada)

Afecta a todo el cuerpo, implicando dolor e inflamación de un número variable de articulaciones, fiebre alta y erupciones en la piel. Es un tipo poco común, que ocurre en menos de un 10% de los casos.




– ARJ poliarticular (poliartritis)

Afecta a cinco o más articulaciones de las piernas y los brazos, al igual que la correspondiente a la mandíbula y el cuello.

– ARJ pauciarticular (oligoartritis)

Afecta a cuatro o menos articulaciones, generalmente, en las muñecas y rodillas, pero también puede afectar a los ojos. Es el tipo más común.

Causas de la artritis idiopática juvenil

Hasta el momento, las verdaderas causas de la artritis idiopática juvenil son desconocidas.

Sólo se sabe que las infecciones producidas por virus o bacterias, los traumas físicos y el estrés emocional pueden desencadenarla.

Por otra parte, se sabe que hay una cierta predisposición familiar.




No cualquier niño va a presentar este trastorno, sólo aquéllos que tienen una tendencia a presentarla, algo que se conoce como susceptibilidad genética.

Es decir, los genes heredados, junto con otros factores aun no totalmente definidos, podrían contribuir para su desarrollo.

Cómo se manifiesta la enfermedad

Las articulaciones afectadas pueden presentar hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor.

Por otro lado, al niño puede que le resulte difícil hacer los movimientos habituales.

Estas alteraciones pueden ocurrir en una o más articulaciones. Inicialmente, la artritis puede llegar a unas pocas articulaciones y, durante su evolución, otras pueden verse comprometidas.

En algunos niños, la enfermedad comienza con fiebre, erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos, crecimiento del hígado y el bazo, inflamación del pericardio que rodea al corazón y la pleura que envuelve al pulmón.

La artritis en sí aparece sólo después de las primeras semanas de haber comenzado los primeros signos.

En tales casos, es común que  los niños tengan dificultades para levantarse o empezar a caminar después de estar sentados durante mucho tiempo, como en los salones de clase, por ejemplo.

Los principales síntomas de la ARJ

A continuación puedes ver los signos más frecuentes de este tipo de artritis:

Hinchazón y calor de la articulación afectada.

Dolor en la articulación afectada, que suele empeorar al despertar o luego de permanecer inmóvil por cierto tiempo.

Sensibilidad de la articulación al tacto.

Fiebre alta y repentina.

Rigidez y movimiento limitado de la articulación afectada.

Cojera o dificultad para usar una extremidad.

– En ciertos casos puede notarse el enrojecimiento de la piel en la zona afectada.

Los síntomas pueden presentarse en una o varias articulaciones afectadas, todos juntos o sucesivamente.

La fiebre que algunos pacientes presentan es bastante característica.

Por lo general es alta, en torno de 39-40 ° C, y suele aparecer sólo una vez al día, de tardecita.

Normalmente desaparece con el uso de antipiréticos, para volver al día siguiente.

Durante el pico febril, el niño queda muy decaído, pero al bajar la temperatura vuelve a estar activo como antes.

Otro hecho que debe llamar la atención sobre esta enfermedad es que las posibles erupciones aparecen o se vuelven más intensas durante el pico de fiebre.

Otros síntomas menos frecuentes

Además, hay otros síntomas adicionales que pueden manifestarse: piel pálida, inflamación de los ganglios linfáticos, fatiga, insomnio, falta de apetito y pérdida de peso.

En ciertos casos, la ARJ puede ocasionar problemas oculares (uveítis, iridociclitis o iritis), que pueden producir los siguientes síntomas: ojos rojos, fotofobia, dolor ocular y algunos cambios en la visión.

Esto puede ocurrir especialmente en las niñas, que presentan el comprometimiento de sólo unas pocas articulaciones (ARJ pauciarticular).

No obstante, hay casos en que no se presentan síntomas y el problema debe ser detectado por el oftalmólogo por medio de un examen llamado biomicroscopia.

Si no se diagnostica y se trata a tiempo, esta inflamación puede desarrollar complicaciones, incluyendo daño y/o pérdida de la visión.

De todos modos, como la artritis reumatoidea juvenil se manifiesta en cada paciente de maneras diferentes, los síntomas que ocasiona pueden afectar a unos niños más que a otros.

Incluso hay ciertos casos en que algunos signos pueden no presentarse y, además, pueden cambiar de un día para el otro o hasta en el mismo día.

Por otra parte, los niños con pocas articulaciones afectadas pueden tener largos períodos en que no presenten ningún signo.

Todo esto hace absolutamente necesaria una consulta al médico para que determine la presencia de la enfermedad.

Consecuencias de la artritis reumatoidea juvenil no tratada

Pese a que no es una enfermedad fatal, si no es tratada de forma adecuada y a tiempo, puede conducir a un daño permanente significativo para el niño.

La enfermedad puede evolucionar con limitaciones y discapacidades de por vida, cuya extensión dependerá del tipo y la intensidad de la afectación articular.

El daño mencionado puede ir desde una leve dificultad para agacharse a la imposibilidad de realizar su higiene personal y quedar totalmente dependiente de la familia de por vida.

Si el médico obtiene un diagnóstico temprano, podrá ser iniciado un tratamiento inmediato con mejores resultados, limitándose los posibles daños articulares.

Cabe destacar que, además del tratamiento con medicamentos, es importante que los niños con ARJ se mantengan siempre activos.

Es fundamental que se lo incentive a hacer ejercicios, pues esto ayudará a mantener sus músculos y articulaciones fuertes y móviles.

Caminar, nadar o andar en bicicleta son actividades recomendadas, pero siempre deberá hacerse un calentamiento previo.

Colaboración: Lucía, de Artritis y su tratamiento.

Esperamos que esta información sobre la artritis reumatoidea juvenil te sea de bastante utilidad.

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