Qué es trastorno afectivo bipolar

Actualizado el 15/07/2017

El trastorno afectivo bipolar (TAB), también conocido simplemente como trastorno bipolar o bipolaridad afectiva, era conocido hasta hace poco tiempo como psicosis maníaco-depresiva.

Dicho nombre fue abandonado porque no necesariamente tiene síntomas psicóticos. De hecho, la mayoría de los pacientes de TAB no los tienen.

En este artículo veremos qué es el TAB, cuáles son sus causas, los dos tipos de bipolaridad, los síntomas de cada fase, cómo saber si tienes este trastorno emocional, los tratamientos más recomendados y algunos tips para prevenir las crisis.

Ufa… empecemos entonces…   😀  

¿Qué es ser bipolar?

Este trastorno emocional es caracterizado por fluctuaciones o cambios cíclicos del estado de ánimo.

Estos cambios van desde las fluctuaciones normales, como ocurre en los estados de alegría y tristeza, hasta pronunciados cambios patológicos fuera de lo normal, tales como los que suceden en los episodios de manía, hipomanía, depresión y mixtos.

Se trata de una enfermedad emocional de gran impacto en la vida del paciente, su familia y la sociedad.

Suele causar daños a menudo irreparables en diversos sectores de su vida, tales como las finanzas, la salud y la reputación, además del sufrimiento psicológico por el que se pasa.

Es relativamente frecuente, afectando a aproximadamente 8 de cada 100 personas y se manifiesta por igual en mujeres y hombres.

Su aparición por lo general se da alrededor de los 20 a los 30 años de edad, pero puede comenzar incluso después de los 70 años.

El inicio puede ser tanto por la fase depresiva como por la fase maníaca. Puede comenzar de forma gradual a lo largo de semanas o meses, o en algunos casos abruptamente en sólo unos días.

Es importante resaltar que, además de los claros cuadros depresivos y maníacos, también hay cuadros mixtos (con síntomas depresivos simultáneos a los maníacos), lo que a menudo confunde a los médicos, retrasando su diagnóstico.

¿Qué produce el trastorno afectivo bipolar?

La causa propiamente dicha del TAB aún no se conoce totalmente, pero hay factores que pueden precipitar su aparición.

Se sabe que algunos factores se suman en la aparición del trastorno y, entre otros, es posible destacar los siguientes:

  • biológicos (relacionados con los neurotransmisores cerebrales),
  • genéticos (del 80% al 90% de los pacientes tiene algún familiar con el mismo problema),
  • psicológicos (traumas o incidentes importantes como una mudanza, cambio de empleo, separación, muerte de un ser querido, etc.),
  • sociales.

En general, los factores genéticos y biológicos determinan cómo el individuo reacciona a los factores de estrés psicológicos y sociales, manteniendo la normalidad o, en cambio, desencadenando el problema.

Los tipos de bipolaridad

Hoy en día se acepta la división del trastorno afectivo bipolar en dos tipos: tipo I y tipo II.

Tipo I

– Es la forma tradicional en la que el paciente presenta episodios de manía alternando con los de depresión.

Las fases maníacas no necesariamente tienen que ser seguidas por fases depresivas, o viceversa.

En la práctica se observa mucho más la tendencia de los pacientes a tener varias crisis de un tipo y pocas del otro.

Incluso hay pacientes bipolares que nunca han tenido fases depresivas y otros que sólo han tenido una fase maníaca mientras que las depresivas fueron muy numerosas.

Tipo II

– Se caracteriza por no tener episodios de manía, sino de hipomanía con depresión.

Los síntomas de la bipolaridad y cómo detectarla

Dependiendo de la fase en que el paciente se encuentre, tendrá signos característicos que ayudarán al médico a dar su diagnóstico.

Veamos dichas fases a continuación con sus respectivos signos y características.

La fase maníaca

Por lo general toma de una a dos semanas para empezar y si no se trata puede durar meses.

El estado de ánimo es muy alto y esto puede significar una alegría contagiosa o una irritación agresiva.

Estas son sus principales características y síntomas:

– Estado de ánimo demasiado excitado, eufórico, alegría exagerada y duradera.

– Irritabilidad extrema, impaciencia o temperamento explosivo.

– Agitación, inquietud mental y física.

– Aumento de la energía e hiperactividad; el paciente comienza muchas cosas al mismo tiempo sin lograr terminarlas.

– Optimismo y confianza exageradas.

– Poca capacidad de juicio e incapacidad de discernimiento.

– Creencias poco realistas sobre sus propias capacidades o facultades, creyéndose con muchos dones o poderes especiales.

– Ideas grandiosas.

– Pensamiento acelerado y conversación muy rápida, saltando de una idea a otra sin parar.

– Facilidad para distraerse e incapacidad para concentrarse.

– Comportamiento inapropiado, provocativo, entrometido, agresivo o de riesgo.

– Gastos excesivos.

– Desinhibición, expansividad y aumento del contacto social.

– Aumento del deseo sexual.

– Agresividad física y/o verbal.

– Insomnio y poca necesidad de dormir.

– Posible uso de estupefacientes, alcohol y pastillas para dormir.

Tres o más de los síntomas enumerados aquí deben estar presentes durante al menos una semana.

Trastorno afectivo bipolar

La fase depresiva

De alguna manera, es lo contrario de la fase maníaca y, cuando no se trata, también puede durar meses.

La depresión, que puede ser de intensidad leve, moderada o severa, se caracteriza por:

– Estado de ánimo melancólico, depresivo.

– Pérdida del interés o placer en las actividades habitualmente agradables.

– Sentimientos de tristeza, vacío o apariencia llorosa / melancólica.

– Inquietud o irritabilidad.

– Aumento o pérdida del apetito / peso, incluso sin estar de dieta.

– Exceso de sueño.

– Estar o sentirse demasiado lento.

– Fatiga o pérdida de energía.

– Sentimientos de desesperanza, culpa o pesimismo.

– Dificultad para concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones.

– Dolor u otros síntomas corporales persistentes no causados por enfermedades o lesiones.

– Pensamientos de muerte, incluso con planificación o intentos de suicidio en los casos más graves.

Estos síntomas suelen manifiestarse por dos semanas, como mínimo.

Los episodios mixtos

En dichos episodios, el paciente puede alternar el mismo día entre la depresión y la manía.

En cuestión de horas, la persona puede llorar, estar triste, sentirse inútil y sin esperanza, y al momento siguiente estar eufórica, sintiéndose capaz de cualquier cosa, o enojada, habladora y agresiva.

Estas son las principales características del estado mixto:

– Síntomas depresivos y maníacos acentuados ocurriendo al mismo tiempo.

– La persona puede estar deprimida por la mañana y con el pasar del día sentirse eufórica, o viceversa.

– También puede estar agitada, acelerada y al mismo tiempo quejarse de angustia y desesperanza.

– A menudo el paciente puede presentar agitación, insomnio y alteraciones del apetito.

– En los casos más severos puede haber síntomas psicóticos (alucinaciones y delirios) además de pensamientos suicidas.

Los síntomas se presentan la mayor parte de los días, por lo menos por una semana.

Otras formas de manifestación del trastorno afectivo bipolar

Existen dos formas más en que este trastorno puede presentarse.

– La hipomanía

La primera es la hipomanía, en que también se produce un estado de ánimo elevado y expansivo, eufórico, pero con mayor suavidad.

Un episodio hipomaníaco, a diferencia de la manía, no es lo suficientemente grave como para causar daños en el trabajo o en las relaciones sociales, o para requerir la hospitalización de la persona.

– La ciclotimia

La segunda forma se conoce como trastorno ciclotímico, o simplemente ciclotimia, en que no hay una alteración crónica o fluctuante del estado de ánimo marcado por numerosos períodos alternados de síntomas maníacos y depresivos.

En verdad, tales síntomas no son lo suficientemente graves ni se producen en cantidad suficiente como para asegurarse de que se tratan de depresión y manía, respectivamente.

Por lo tanto, podría confundirse fácilmente con la forma de ser de una persona que tenga un estado de ánimo bastante inestable.

trastorno bipolar

¿Cómo se cura el trastorno afectivo bipolar?

Hasta el momento no se conoce una cura definitiva para el trastorno afectivo bipolar.

Sin embargo, la enfermedad puede controlarse mediante un tratamiento adecuado, así como ocurre con otros trastornos mentales.

Por ser una enfermedad causada por factores biopsicosociales, el tratamiento generalmente se hace a través de medicamentos, terapias físicas y psicoterapia.

Es de extrema importancia que el paciente también esté insertado en un ambiente familiar, laboral y social sano, con personas que lo apoyen e intenten colaborar en su mejora.

Tratamiento del TAB con medicamentos

Este tipo de tratamiento suele ser realizado con estabilizadores del humor, antidepresivos, antipsicóticos y, en los casos de urgencia, también pueden ser utilizados tranquilizantes.

Los medicamentos deben ser prescritos por un profesional de la salud mental y el tratamiento no puede ser interrumpido sin el consentimiento del mismo.

Por ser una enfermedad que generalmente dura toda la vida y puede volverse invisible durante varios meses o años, existe el riesgo de que los pacientes que se sientan bien dejen de tomar los medicamentos sin que su médico lo sepa.

Es necesario que el profesional explique que la bipolaridad es una enfermedad crónica y que el tratamiento es para toda la vida, pudiendo sufrir alteraciones y ajustes de acuerdo a las necesidades del paciente.

¿Qué medicamentos son prescritos?

Depende mucho del estado del paciente. Lo más común es comenzar con estabilizadores del humor, para evitar las oscilaciones.

Si fuera necesario, pueden ser prescritos antidepresivos algunas semanas después del estabilizador.

Por lo general no se prescribe un antidepresivo sin el estabilizador, pues su uso exclusivo podría desencadenar un episodio de manía.

El efecto de los medicamentos sólo se siente a partir de las 2 semanas de uso, pudiendo extenderse a 4 semanas si aun no hubiera resultados significativos.

Luego de la estabilización del paciente, es necesario ajustar el tratamiento para la fase de mantenimiento.

En esta etapa, es posible que haya una disminución de las dosis o incluso un cambio completo de la medicación.

El paciente debe continuar tomando lo que se le prescribe, pues a pesar de sentirse bien, la enfermedad estará apenas controlada, no totalmente curada.

Cabe destacar que el médico necesita saber todos los medicamentos que el paciente hace uso regularmente, aunque no estén relacionados con la salud mental.

La psicoterapia para tratar el trastorno bipolar

La psicoterapia es esencial para el mejoramiento y control de la bipolaridad, ya que la exposición a los sentimientos y dificultades provocados por la enfermedad puede desestabilizar aun más al paciente.

En estos casos, lo ayuda a mantenerse fuerte, lidiar con eventuales recaídas y también hacer que no renuncie al tratamiento.

Hay varios tipos de psicoterapia que pueden indicarse: la terapia cognitivo conductual, la orientación psicoeducativa, la terapia interpersonal y de ritmo social, aparte de otras tales como la terapia conyugal y familiar, que también pueden ayudar a las personas más cercanas.

La terapia cognitivo conductual (TCC)

Este tipo de terapia se centra en encontrar las creencias y pensamientos negativos que no son saludables y perjudican al paciente, y luego reemplazarlos por creencias y pensamientos positivos.

De esta manera, se ayuda a que el paciente comprenda factores que desencadenan los episodios y se le enseña a lidiar mejor con el estrés y las situaciones que pueden provocar emociones intensas.

La orientación psicoeducativa

Esta terapia está dirigida al conocimiento de la enfermedad en sí: el paciente aprende más sobre el trastorno bipolar y, con ello, puede reconocer mejor los síntomas en sí mismo.

De esta manera, se ayuda al profesional de la salud mental a prescribir el tratamiento más apropiado.

Por otra parte, cuanto más información tengan la familia y los amigos, más se facilita el reconocimiento de cuando el paciente está pasando por un episodio, ayudándolos a reaccionar de la mejor manera a la situación.

La terapia interpersonal y de ritmo social

Esta terapia (IPSRT, por su sigla en inglés) se centra en la estabilización de los ritmos y patrones de comportamiento, estableciéndose una rutina equilibrada para el paciente.

Actúa en el control del sueño, las comidas, dietas y ejercicios, que pueden ayudar a que el paciente encuentre una mayor estabilidad también para sus emociones.

Otras terapias

Hay terapias, tales como la familiar y la de pareja, que pueden beneficiar no sólo al paciente, sino también a sus familiares.

Es importante que las personas cercanas sean conscientes de la enfermedad, entiendan cómo funciona y que también se traten.

Cabe destacar que las emociones y oscilaciones de humor de los individuos bipolares pueden perjudicar también las relaciones interpersonales.

Los tratamientos físicos de la bipolaridad afectiva

Los dos principales tipos de terapias físicas utilizadas en el tratamiento de la bipolaridad son la estimulación magnética transcraneal y la terapia electroconvulsiva.

La terapia electroconvulsiva (TEC)

La TEC es uno de los tratamientos más efectivos en los episodios de manía o depresión muy severos.

Ayuda en la prevención del agotamiento en pacientes con manía o del suicidio en los pacientes depresivos.

Este tipo de terapia puede servir como último recurso cuando los medicamentos no tienen efecto, o cuando hay un exceso de efectos secundarios.

Esta técnica es eficaz en el equilibrio de algunos neurotransmisores directamente relacionados con el trastorno, tales como la serotonina, dopamina y noradrenalina.

El paciente no siente ninguna molestia o dolor y tiene alta el mismo día.

En general, se realizan entre 2 y 3 sesiones de 5 a 10 minutos por semana, hasta que el paciente esté mejor.

La estimulación magnética transcraneal (EMT)

La EMT es una técnica que usa pulsos magnéticos para estimular las células del cerebro que están involucradas en el control y regulación de las emociones y del humor, pudiendo auxiliar en la depresión.

Se trata de una técnica segura y no invasiva que tiene una duración de aproximadamente 6 semanas, por lo general con 5 sesiones semanales.

bipolaridad afectiva

¿Cómo la familia y los amigos pueden ayudar a una persona bipolar?

Es importante que la familia y las personas cercanas sepan que a menudo la enfermedad habla más alto que su portador, siendo necesaria mucha comprensión y paciencia durante las crisis.

En otras palabras, debe ser entendido que los cambios son síntomas de la enfermedad y no características de la persona en sí, pues eso alivia los sentimientos de culpa del paciente bipolar.

El apoyo al tratamiento es fundamental, incluso en lo que se refiere a la medicación y sus horarios respectivos, pues esto puede contribuir a que no haya una nueva crisis.

En los períodos de manía, es importante señalarle al paciente los síntomas de manera comprensiva, sin juzgarlo, para que entienda lo que está sucediendo.

En los períodos depresivos, los familiares y amigos deben prestar mucha atención a las ideas suicidas.

Es fundamental no dejarlo solo, así como esconder los objetos y utensilios que pueda usar para tratar de quitarse su propia vida.

Es importante también que la familia no le exija ni lo proteja demasiado.

Lo primero podría causarle mucho estrés y desencadenar un episodio, mientras que lo segundo puede hacer que se acomode y deje de seguir luchando contra la enfermedad.

Tips para prevenir las crisis

Atención a los síntomas

Identificar la presencia de síntomas o factores desencadenantes al comienzo de un episodio puede evitar que el mismo empeore.

Es importante avisar al médico si el paciente se da cuenta que está iniciando un nuevo episodio de manía o depresión.

Se recomienda que los familiares y amigos también estén atentos a los signos, ya que el propio paciente muchas veces puede no percibirlos.

Evita el consumo de alcohol y estupefacientes

El uso de sustancias que actúan directamente en el cerebro puede empeorar los síntomas, así como desencadenar una nueva crisis.

Toma los medicamentos prescritos

Seguir las dosis y horarios prescritos por el médico es la mejor medida para que el tratamiento funcione correctamente.

El paciente debe ser siempre recordado de las consecuencias de abandonar el tratamiento.

Habla con tu médico antes de tomar un nuevo medicamento

El profesional de salud responsable del tratamiento debe ser informado de todos los medicamentos que el paciente esté tomando.

Esto es porque algunas interacciones medicamentosas pueden ser graves y desencadenar una nueva crisis.

Bien, hemos llegado al final de otro largo artículo.  😀 

Esperamos que estas informaciones sobre el trastorno afectivo bipolar y sus tratamientos te sean de bastante utilidad.

Recuerda que, si sospechas que puedas tener este desorden emocional, lo primero que debes hacer es acudir a un profesional para que te confirme el diagnóstico.

Muchísimas gracias por tu visita y, si lo deseas, déjanos tus comentarios al final de la página. ¡Los leeremos!

También puede interesarte:

Cómo combatir el estrés emocional.

Cómo acabar con la depresión.

¿Te gustó este artículo? Ayúdanos a divulgarlo, ¡gracias!

Loading...

Deja aquí tu comentario:

Antes de enviar una pregunta, lee nuestras Reglas Para Comentarios.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *